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Me congelé, mirando los ojos angustiados de Eloive. Su dolor me atravesó como un cuchillo, y solté la botella, dejándola caer al suelo. Eloive se dejó caer contra la pared, deslizándose hasta el piso, su cuerpo temblando con sollozos.

—Lo siento— susurré, mi voz apenas audible. —No entendía.

Eloiv...

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