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El almuerzo continuó sin interrupciones, pero parecía que eso no era suficiente para la Reina Fae. Se inclinó hacia adelante en su silla, con los ojos fijos en la esclava.

—¿Escuchaste la acusación que la princesa hizo contra ti, verdad, esclava?

Toreh levantó la vista de su comida. —Sí, la escuch...

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