99

—¿Crinka?

Gimo suavemente antes de girarme hacia la dirección de la voz. Abro los ojos con dificultad, encantada de ver esos orbes blancos familiares. Me acerco a él, abrazándolo. —Oh Sia, me hizo daño. Me hizo daño.

—Estarás bien. Estaremos bien, cariño.

—No me siento bien. Me duele la cabeza y ...

Inicia sesión y continúa leyendo