Capítulo 36 Perdonando

Zion

Tener a Catarina entre mis brazos, con sus pequeñas manos enredadas en mi cabello y su cuerpo pegado al mío, era una tortura y una salvación al mismo tiempo.

Quería tomarla en brazos, salir de aquel balcón y desaparecer en el bosque, donde nadie más pudiera mirarla ni intentar usar su pasa...

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