Mucho peor

—¿Puedo llevarme dos hoy, por favor?

—¡Oh, claro, cariño! ¿Qué antojo tiene hoy la pequeña?

Sus palabras me alegraron, aunque también me hicieron sentir un poco avergonzada.

—De fresa y oreo, por favor.

—¿Tienes un bebé ahí dentro, señorita? —una vocecita chirría a mi lado, tirando de mi vestido...

Inicia sesión y continúa leyendo