Lo que está claro para los ojos

El día había llegado y ya había comenzado mal.

No solo nos habíamos quedado dormidos por el cambio de horario, siendo de noche aquí y de mañana allá, sino que hubo una gran sorpresa de sangre cuando vacié mi vejiga.

—¡¿FUI YO?! ¡¿FUI YO?! ¡PENSÉ QUE FUI GENTIL! —Bahm comenzó a ponerse nervioso al ...

Inicia sesión y continúa leyendo