¡Hola, papá!

Bahm

Mi cabeza latía de dolor, pero todo desapareció una vez que abrí los ojos.

Una enorme sonrisa se formó en mi rostro al ver a mi encantadora compañera frente a mí, a mi lado. El sonido de su corazón latiendo calmadamente y su aroma me tranquilizaron por completo. Pasé mis manos por sus mejilla...

Inicia sesión y continúa leyendo