Capítulo 66 66

Y acabo de llamar imbécil a su hijo. En su cara, nada menos. Estudio los rasgos del hombre, buscando fastidio, enojo o que se sienta insultado.

Pero no hay mucha expresión en absoluto. Su rostro es un desierto, totalmente desprovisto de emoción.

¿Sus ojos? Esos sí: brillantes, afilados, escrutador...

Inicia sesión y continúa leyendo