Capítulo 24 EL CAPRICHO DE UN HOMBRE RICO

Gerard estacionó el auto en el arcén, sin apagar el motor, apoyando un brazo en el volante, mirándome muy serio.

—Estás conmigo porque quiero que lo estés, y no te mentí cuando te dije que me casaba contigo para vengarme de tu familia, ¿entiendes? —No creo que te deba más explicaciones—, me dijo.

—O...

Inicia sesión y continúa leyendo