Capítulo 148

Lo primero que Livia notó al comenzar a despertarse fue el olor del gimnasio—colchonetas de goma y sudor viejo que nunca desaparecía, a pesar del desinfectante—todo chocando con la mezcla embriagadora de cedro, bayas oscuras de invierno y musgo de roble.

Unos brazos cálidos se apretaron a su alrede...

Inicia sesión y continúa leyendo