Capítulo 25

Miré hacia el cielo. El oscuro firmamento está lleno de estrellas brillantes, pero no opacan la luz de la luna resplandeciente. Mis pies cantan sobre la suave arena con cada paso.

Mi mirada permaneció en el océano tranquilo. Abracé mis brazos cuando el aire fresco y frío rozó mi piel.

—Aquí—dijo...

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