Capítulo 30

Mi frente se frunció al ver el sobre que había sido pisoteado en el suelo. Miré a mi alrededor. No fui el único que lo pisó. Otros aún estaban esparcidos por el piso.

—Tres mil cuatrocientos treinta y dos en electricidad.

—¿Tres mil? —dijo la tía.

—Tres mil cuatrocientos treinta y dos, mamá.

—¿P...

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