Capítulo 41

—¿Está muerto?

—No... Eso no puede ser verdad —dijo él.

Su rostro palideció. Su frente se frunció como si estuviera preocupado.

Mi mirada permaneció en él. Intentaba desatar la cuerda atada a su muñeca. Enredado en su abrigo sucio, obviamente había intentado escapar varias veces.

Tropezó en la e...

Inicia sesión y continúa leyendo