Capítulo 44

Estaba abrumada por esta cocina llena de hongos. Sus ojos se entrecerraron.

—¿Estás bien? No quería asustarte.

Respiré hondo antes de sonreír.

—S-sí. Estoy bien.

—Te ves pálida —dijo ella.

—Es porque tengo hambre.

Le di la espalda y luego recogí los platos y otras cosas necesarias. Ya no me qu...

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