Capítulo 52

Mi frente se frunció cuando encontré a Tito Efraín, Carolina, Carl y sus novios y novias, así como a Tía y Papá. También había un policía en la sala.

Tía y yo nos miramos a los ojos.

—¡Lineah!

—¡Oh, Dios mío! —gritó Carolina.

Papá corrió hacia mí y me envolvió en sus brazos.

—Papá...

Se apartó...

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