Capítulo 14 Meditando en la noche anterior

Levantarse de la cama e ir al baño a ducharme es un suplicio. ¡Dios mío, cómo me duelen el coño y el culo! Y también me duelen los muslos de estar tanto tiempo abierta en una posición a la que no estoy acostumbrada: a horcajadas sobre la pelvis de un hombre corpulento. ¿Cómo es posible que algo que ...

Inicia sesión y continúa leyendo