Capítulo 4 Casa En Llamas
Al tener contacto con el fuego
Sales quemada…
—¿Seguros que no quieren acompañarme? – pregunte
—Tenemos mucho trabajo Zoe, debemos hornear unos pasteles que nos han encargado, no podemos dejar el trabajo– respondió mamá dandome un beso en la frente.
—Eres la chica más valiente que he conocido, eres mi orgullo. Ya vete que se hará tarde - responde papà abrazandome.
Les sonríe y sali con mis carteles.
Para mi sorpresa al llegar a la plaza habían muchas chicas con sus carteles de justica, no a violencia, la mujeres tenemos derechos. Lo que me había pasado era terrible y al ver a tantas mujeres que pasaron por mi misma situación, me partió aun más por dentro. Cuando termine de llegar todas aplaudieron. Lágrimas corrieron por todo mi rostro.
—Esto ha sido una de las cosas más difíciles que me han tocado vivir, hace una semana mi vida cambio, pase de tener dulces sueños a pesadillas interminables, al sentir el tacto de un hombre me da asco y me tengo que alejar. Por eso todas debemos alzar la voz, y pedir justicia. ¿Vamos a seguir permitiendo que los jefes abusen de nosotras? – las chicas gritaron no – no sigamos permitiendo que el dinero compre todo, nuestra dignidad no vale unos dolores. Por esa razón el hotel…
—¡Zoe, Zoe!– llego mi vecino corriendo, gritando – tu casa, tu casa se está encendiando y tus padres siguen dentro.
Todo se quedo en silencio.
—¿Que has dicho? – pregunte
—Es tu casa, hay un incendio, muchísimo humo, debes ir.
Todo mi alrededor dio vueltas, mis manos temblaron, senti un dolor fuerte en el pecho. Me iba a sentar en el suelo, unas chicas se acercaron a mi. Y Sali corriendo, lo más rápido que pude, mis pies comenzaron a doler, me estaba quedando sin aire, sudor y lagrimas bañando mi cuerpo, gemi del dolor, recordé en segundos cada momento al lado de mis padres, la primera vez que perdi un diente, mi graduación, cuando les conte que quería ser escritora y narrar las maravillas del turismo a mi manera, mi ultimo cumpleaños.
Cuando iba llegando a mi casa, observé personas aglomeradas, escuche los bomberos, venia la policía, mis vecinos susurraban entre si. Y yo solo pensaba en una cosa "esto es mi culpa" "no debi hablar", "soy un monstruo"
No encontraba la manera de gritar, no sabía cómo ordenar mis sentimientos, mis pensamientos.
Empuje a todas las personas que estaban allí y vi a James lo tomé del brazo bruscamente
—Dime que ellos, no – mi voz tiembla al mismo ritmo que mis manos – no, están allí adentro – el asintió con la cabeza, me tomo fuertemente de la cintura, en mi intento de salir corriendo, justo en ese momento mi casa explotó, el fuego se expandio por todo el lugar, anaranjado vivo, me tiré al suelo, con mis manos a la cabeza, jale mis cabellos, James se agachó y me abrazó.
—Dime que salieron por favor – le dije bajito y este me negó con la cabeza. Un grito salió de lo más profundo de mi garganta, senti un dolor de estomago, James me recostó de su regaso, mis padres, eran personas increíbles y ahora, solo quedaba yo. Por mi culpa se habían ido.
—Se que esto es difícil Zoe, por eso te dije que nos marcharamos, estuvisemos felices, en lugar de ver tus lagrimas– respondio. Yo frunci el ceño, que persona tan egoiste, le empuje, levantándome del suelo.
—Que esta sea la ultima vez que te me acercas y dices algo tan absurdo – el comenzó a disculparse. Mientras yo me dirigi hasta los bomberos.
—¿Que ha sucedido? – Pregunté – Debe haber una explicación me he quedado sin hogar y sin mis padres
— Una fuga de gas, sabe usted que son peligrosas – me respondió con indiferencia y se apartó
—¿Solo eso? – Le grité – ¡Ambos sabemos que no es cierto! – las miradas quedaron puestas en nosotros y todos a nuestro alrededor murmuraban.
—Le daré un consejo, váyase y haga una vida lejos, todo quedará así, no creo que quiera màs desgracias – me susurro y se alejo, maldije mil veces por dentro, había sido la gente de Liam, el hotel era mi maldición, el lo era. No le bastó con arruinar mi dignidad, si no que ahora mi familia, mi única familia. Y este dolor se siente más ardiente que tocar el mismo fuego con las manos.
Ni un velorio digno tendrán. Me senté en el suelo viendo cómo caían las cenizas causadas por el humo, una lágrima tras otra caía sin sesar, tomé las cenizas y las estruge en mis manos.
Darly se sentó a mi lado.
—Tu me lo advertiste y yo, solo creía que estabas jugando, ahora mira hasta donde han llegado las cosas, yo los he matado, ya no tengo vida, solo soy una muerta que camina y cada suspiro, aliento que me quede lo usarare para vengar la muerte de mis padres, aunque me cueste mi propia vida.
-Zoe, esto no es tu culpa, Liam es un cerdo, no sirve y tu eres la persona más encantadora que he conocido en mi vida, se que superaras todo esto, no estas sola – me abrazo, la hice a un lado y seque mis lagrimas
-Apartir de hoy, ni tu, ni nadie me conoce, no más sonrisas, tenias razón, soñar es un asco, nada se cumple, no más libros, no escribiré más, lo hare pagar y le quitare lo que más ama, vere su punto débil y lo destruiré lentamente, hare que pague por todo el dolor que me causado – me levante del suelo – soy una Miller y los Miller podemos con todo.
Tome más cenizas del suelo
–Les juro que les haré justicia a su muerte, cueste lo que cueste. Mi única razón de vida eran ustedes – dije mirando las cenizas, eso eran ellos ahora, polvo, polvo esparcido por toda la ciudad, las besé, llenando mi rostro de carbon y jure que apartir de mañana mi vida seria otra…
