Capítulo 27 EL TABLOIDE MATUTINO.

Dormí exactamente dos horas y catorce minutos sobre el sofá de vinilo en la oficina de la incubadora. Mi cuello exigía fisioterapia y mi boca tenía el regusto rancio del café de máquina.

A las ocho de la mañana, la puerta de mi despacho se abrió con un golpe.

Caro entró pateando el panel inferior....

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