Capítulo 105: Abrázate y duerme juntos

El sonido de la carne golpeando la carne llenaba la habitación cada vez más distintamente con cada una de las implacables embestidas de Oliver.

—Tú... tú sé... sé gentil, no... no tan rápido!

Amelia, perdida en el momento, no podía decidir si quería que él fuera más suave o más lento. Sus piernas,...

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