Capítulo 126: La llamada de la abuela

En el espejo, las mejillas de Amelia estaban surcadas por lágrimas, su abundante cabello cayendo como seda. Oliver sostenía sus suaves mechones, sintiendo una punzada de ternura mientras ajustaba el secador a una potencia más baja, secando su cabello con delicadeza.

Los recuerdos de sus días recien...

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