Capítulo 133: Dar a luz a una muñeca gorda

—Es tarde y está lloviendo, ¿qué haces en la piscina? ¿Es porque no me has visto en todo el día y me extrañas?— Los ojos de Oliver penetraban con un poco de burla, un poco de escrutinio.

—Yo... yo no— Amelia lo negó con un resoplido.

Se apretó contra los brazos de Oliver, sintiendo el calor de su ...

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