Capítulo 150: Por supuesto que es por ti

Amelia no sabía qué le pasaba a él, pero estaba más tierno y duro que de costumbre. No fue hasta que Amelia estuvo de rodillas suplicando clemencia que Oliver le besó los ojos y se acostó a su lado para descansar.

Justo cuando Amelia se estaba quedando dormida, su teléfono sonó de repente. Era Dako...

Inicia sesión y continúa leyendo