Capítulo 240: No puedo soportarlo más

Oliver, con la desesperada succión de leche como la de un bebé, hacía que Amelia emitiera gemidos de alegría que llegaban al alma. A medida que el placer se intensificaba y se extendía por todo su cuerpo, la racionalidad de Amelia se iba sumergiendo cada vez más.

Las extremadamente tentadoras y vol...

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