Capítulo 31: Oliver, quiero que me lleves

El viento nocturno no se preocupa por el calor o el frío de aquellos en el río; la temperatura sobre el agua hace que la gente se envuelva más apretadamente en sus abrigos.

Amelia, en los brazos de Oliver, aún no había dado su salto desde el puente, pero estaba decidida a lograrlo.

Oliver, observa...

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