Punto de vista de ARAMINTA

CAPÍTULO TRECE: PUNTO DE VISTA DE ARAMINTA

—Te despertaste en el momento justo—. Me sonrió tímidamente mientras me informaba. Me froté los ojos, quité la manta, la doblé y se la devolví. La ventana del coche estaba tintada, así que no podía ver lo que ocurría afuera.

Lo miré fijamente, sus ojos se...

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