Punto de vista de ARAMINTA

Él siseó y maldijo entre dientes, y sin mirarme, ordenó, esta vez más severa y ásperamente:

—¡Abre la boca, Ara!

Nunca me había sentido tan dominada antes. Temblaba de miedo y quería saber por qué estaba actuando de esa manera. No podía soportarlo, era asfixiante.

—No quiero más, estoy llena —dij...

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