Punto de vista de ARAMINTA

—¿Cuánto tiempo nos quedaremos aquí, Noah?— le pregunté después de terminar mi ducha. Él estaba en la cama con su laptop y su frente estaba fruncida.

—¿Te gusta estar aquí?

Asentí y me até el cabello en un moño alto.

—Sí, es tan tranquilo.

Él respondió con voz calmada.

—Vendremos la próxima vez...

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