Punto de vista de ARAMINTA

—Me estás lastimando— siseé con enojo, su agarre en mi muñeca era tan fuerte y duro que me arrastró con él. Lo aflojó un poco y me llevó a su habitación, luego cerró la puerta.

—Ara— cerró los ojos e inhaló un aliento tembloroso para controlar su ira, pero no era asunto mío. ¿Cómo podía enojarse ta...

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