Capítulo 32 No debería haber venido

Bella no iba a dejar que Debra tomara la delantera. Agarró la taza sobre la mesa y le arrojó toda el agua en la cara a Debra.

—¡Cómo te atreves!— gritó Debra, lanzándose hacia Bella.

Bella todavía tenía la taza en la mano, una sólida taza de acero inoxidable. Debra se detuvo en seco; no quería que...

Inicia sesión y continúa leyendo