Capítulo 25

Seguí la dirección de su dedo y vi un gran oso negro rascándose la espalda contra un abedul no muy lejos.

Mi corazón empezó a latir con fuerza porque sabía lo peligrosos y fuertes que podían ser los osos negros.

La voz de Lily temblaba —¡Qué mala suerte encontrarnos con semejante bestia!

Respiré ...

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