Capítulo 26

Cuando destapé la tapa del tercer tarro de cerámica, me encontré con estas perfectas piedras blancas.

Curioso, tomé una, la olí y luego le di una pequeña lamida.

Tenía un sabor un poco salado, con un toque crudo y terroso.

Me di cuenta—¡esto tenía que ser sal sin procesar directamente de una mina...

Inicia sesión y continúa leyendo