Capítulo 100 100

Se mueve y se estira en la cama, pero no me saluda, no me atrae hacia él. Paso los dedos por su pecho desnudo, sintiendo el relieve de sus músculos, el calor de su piel.

—¿Qué pasa? —murmuro.

—Vuelve a dormir.

Durante el día, guardo tanta rabia y resentimiento hacia Gabriel, por no hablar de la c...

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