Capítulo 154 154

La habitación está igual de desnuda de lo que la recuerdo. Utilitaria, casi. Gabriel me arroja sobre la cama impecablemente tendida sin ceremonia, y me incorporo apoyándome en los codos y lo observo mientras se desviste.

—Quítate la ropa —ordena, arrojando su camisa al suelo.

Mis ojos recorren con...

Inicia sesión y continúa leyendo