Capítulo 18 18

Me tiemblan las piernas y los pies se quejan con amargura. Debí haberme puesto un tacón más sensato para venir a trabajar hoy, o al menos haber agarrado unos tenis de mi departamento de camino hasta aquí. Voy a terminar el día sin entrevista y con diez dedos del pie rotos.

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