Capítulo 35 35

—Gabriel Belluci —dice el hombre con una voz fina y áspera—. Qué placer verte.

Habla con un ligero acento. ¿Irlandés, quizá? Tendría sentido, porque he oído a Gabriel maldecir a los irlandeses antes y, desde luego, la llegada del desconocido no parece ser bienvenida.

—Perdón, ¿nos conocemos? —Las ...

Inicia sesión y continúa leyendo