Capítulo 41 41

Él suelta una risita y se escabulle retorciéndose, gateando hasta el borde de la manta, hacia su flamenco de peluche.

—Si dependiera del pequeñín, se pondría toda la comida encima y no se comería nada.

—Si dependiera de mí, no te pondrías nunca nada —sonrío de lado—. Pero, por desgracia, no todos ...

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