Capítulo 43 43

Él suelta una risita y la vibración cosquilleante hace que se me erice la piel. —Dios no lo quiera que me vuelva predecible —murmura, subiéndome las manos por los pechos—. Podrías cansarte de mí.

—De algún modo no me imagino que eso vaya a pasar.

Gabriel me empuja suavemente hacia la habitación y ...

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