Capítulo 104

La señora Haward contemplaba la ciudad desde la ventana de la sala privada cuando oyó abrirse la puerta. Una sonrisa se dibujó en su rostro.

Se volvió, convencida de que se trataba del señor Wellington, pero frunció el ceño en cuanto vio a una empleada que le llevaba una taza de té.

—Es un obsequi...

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