Capítulo 31

—Relájate, no voy a morderte.

James deslizó la mano desde el hombro de Julia hasta el pecho. Ella se levantó de golpe, pero él reaccionó a tiempo y la obligó a sentarse de nuevo. Luego la sujetó por la mandíbula y le alzó la cabeza.

—Qué gracioso que ahora quieras fingir que eres decente —se burló...

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