Capítulo 139 139

—¡Oh, Dios, Elias! —Sus dedos se hundieron en mi cabello mientras yo lamía su sexo, el sabor de sus jugos explotando en mi lengua. Sentí que sus dedos se apretaban, agarrando mechones de mi cabello mientras la devoraba; mi miembro presionaba con tanta fuerza contra mis pantalones que resultaba incóm...

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