Capítulo 170 170

Elías

—¡Cariño! ¡Despierta!

Abrí los ojos, espoleado por esa voz tan familiar, y me incorporé de golpe, parpadeando ante la suave luz de la tarde que me daba de lleno. Reconocí dónde estaba: el balcón de nuestro departamento, y yo estaba desparramado en uno de los sofás.

Oí a Maya soltar una risi...

Inicia sesión y continúa leyendo