Capítulo 227 227

Maya

La dura banca se me clavaba en los muslos de tanto estar sentada y el frío se colaba en mi piel, helándome a pesar de llevar la chaqueta de Elias, que él me había echado sobre los hombros antes. Mis dedos de las manos y de los pies corrían el riesgo de congelarse y me dolía el estómago de hamb...

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