Capítulo 244 244

Elías

La sala de visitas era estéril y silenciosa, salvo por el zumbido lejano de las luces fluorescentes. Una mesa larga se extendía entre dos sillas atornilladas al suelo; yo ya estaba sentado en una de ellas, con los brazos descansando sin tensión sobre el regazo y el tobillo apoyado en la rodil...

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