Capítulo 33 33

Mi teléfono vibró otra vez. Bajé la mirada: la pantalla se iluminó con un nombre que no había visto en días.

Elias.

Me quedé mirándolo, con el corazón desbocado, mientras la llamada sonaba una y otra vez.

Nat arqueó una ceja.

—¿Vas a contestar eso?

No lo hice.

Pero cuando por fin dejó de vibra...

Inicia sesión y continúa leyendo