Capítulo 36 36

Revolví el armario por tercera vez. Los vestidos de Mía seguían en su sitio, colgados como si ella fuera a volver a ponérselos en cualquier momento. Pasé la mano por las telas. Algunas todavía olían a ella.

Cerré la puerta del armario de un golpe. La madera crujió, pero no se rompió.

En el piso de a...

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