Capítulo 12 Atando cabos

Fernanda me llamó el martes, a las dos de la tarde.

—Necesito verte. Hoy, si puedes.

No agregó nada. No hizo falta. Cancelé la reunión que tenía con los arquitectos del hotel, inventé un problema con el auto, y manejé hasta su estudio con las manos pegadas al volante. Algo en su voz me había dicho...

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