Capítulo 18 Sin disculpas

Damián volvió pasadas las ocho. Lo oí dejar las llaves en el cuenco de la entrada, subir la escalera más despacio que de costumbre. Tenía una cara que no supe leer. No era culpa. Tampoco vergüenza por lo de la mañana. Era un cansancio resignado, como si él también hubiera tenido un día difícil. Como...

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