Capítulo 37 LA MUÑECA DEL REY

Calidez…

Eso es lo primero que siento. Una calidez suave… dorada, segura, que me envuelve como luz de sol en forma humana, y por un instante fugaz, frágil… lo olvido todo.

Estoy hecha un ovillo contra un pecho firme y unos brazos cálidos me rodean con una familiaridad que, de algún modo, se me asi...

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