Capítulo 38 VELO DE SUSURROS

He perdido la cuenta de cuántos aceites distintos me han frotado las criadas en la piel. Primero me aplicaron una pasta floral que olía a jazmín machacado; luego, una especie de líquido brillante que hacía que mis extremidades parecieran talladas en perla; y por último, un perfume denso y almizclado...

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