CAPÍTULO 115

Lo hice, realmente drogué a un Alfa. Mi mente estaba descontrolada. Abrí los ojos mientras lo miraba con atención, de cerca. Era tan hermoso y pacífico cuando estaba profundamente dormido. Parecía tan inofensivo, pero solo un tonto sería tan ingenuo como para creer que una bestia así era inofensiva....

Inicia sesión y continúa leyendo